Estoy recibiendo varias peticiones para que dé mi opinión sobre algunos asuntos que creo que merecen la atención de todos. La última ha sido sobre mi postura acerca de la nueva medida sobre matrículas de honor. En primer lugar quiero aclarar desde aquí que no comparto la medida adoptada por el Rectorado de la UCM, y que me parece totalmente inapropiada. Y eso porque supone reducir el número de matrículas de honor sin justificación real. Y lo que es casi peor, porque si alguna justificación puede tener es que lo que se quiera conseguir es ahorrar cuatro duros en las bonificaciones de matrícula que se dan a los estudiantes que tienen posibilidades de obtener esa distinción.

La propuesta hace una interpretación estricta de la norma que limita el número de matrículas de honor al 5% de los matriculados. La modificación aprobada sí permite dar una matrícula, como máximo, cuando un grupo no alcance 20 estudiantes. El problema está en que con la nueva propuesta del Rectorado sólo se permitía dar igualmente una matrícula, como máximo, también cuando el grupo tiene entre 21 y 39 estudiantes (hasta ahora le corresponderían 2). Y así en lo sucesivo.

Además, he consultado el Boletín de la Universidad Complutense de esa fecha, y allí hay un acuerdo de modificación de la reglamentación de calificaciones, pero no se incluye la medida en cuestión en esos términos. Sólo se dice que a los efectos de la determinación del número máximo de matrículas de honor, la limitación contenida en la normativa vigente se aplicará por asignatura y grupo de enseñanza, constituyendo dichos grupos docentes, asimismo, la actividad formativa esencial de la materia. En el supuesto de los trabajos fin de Grado, o Máster, constituirán un grupo único a efectos de la concesión de las matrículas de honor.

En todo caso, del mismo modo que aquí lo expreso protesté contra esta norma en el Consejo de Gobierno del 25 de febrero. Y, con el apoyo de otros decanos y estudiantes que opinaron tras mi primera intervención, tengo razonables esperanzas en que la norma se cambie. Así lo aceptó la Vicerrectora de Asuntos Informáticos, y por supuesto se lo demandaremos.

Os animo a seguir dando vuestras opiniones y preguntando sobre todo lo que os preocupe. Vuestra participación esta vez ha sido de muchísima utilidad (nos pusisteis sobre la pista de esta modificación hace unos días); nuestra función es escucharos y acercarnos a las tres patas que conforman la comunidad universitaria (estudiantes, profesores y personal de administración y servicios). Hay hueco para todos en nuestro programa.