Ayer, viernes, me reuní con el Comité de Empresa de PDI contratado. Me llevé una gran alegría al contrastar que hablo en el mismo idioma que mis compañeros: la comunicación fue fluida, y eso lo valoro especialmente en estos momentos. Esta reunión es consecuencia de una solicitud que realicé hace tres semanas a su Presidente, Jesús Escribano (de Comisiones Obreras), con objeto de conocer cuáles son las reflexiones del Comité sobre la situación dramática en la que nos encontramos, especialmente en lo referente al empleo en la universidad.

Se examinaron todos los temas que atañen a la universidad, y creo que éste es el momento de transmitiros algunas de mis reflexiones al respecto.

Todos coincidimos en lo negativo de que II Convenio Colectivo de personal de las universidades públicas de Madrid lleve negociándose cuatro años y siga sin avanzar, salvo el preacuerdo de septiembre de 2008 con el que está funcionando nuestro personal. También nos entristeció a todos el recordar que el Comité de Empresa no se reúne con la patronal de la universidad desde hace ¡más de seis meses! El diálogo social con la Universidad, tan necesario en estos momentos, está bloqueado de facto.

Pero lo que me preocupó más aún es que esa falta de contacto se extiende a uno de los temas más importantes en estos momentos para nuestra Universidad, el empleo. Concretamente les recordé que en la sesión del Consejo de Gobierno de junio, en que se aprobó el Plan de Ajuste Económico al que me opuse, manifesté públicamente (y está en el acta) que el citado acuerdo no se podía adoptar sin ser oídos los diferentes Comités de Empresa, petición que por supuesto no se atendió.

No puedo comprender cómo no funciona el diálogo social en la UCM, y más aún con un equipo que se dice de izquierdas. En este tema central se está ignorando a los órganos sindicales, cuando son los trabajadores los que están sufriendo las consecuencias de esta mala gestión, que en los últimos meses implica alrededor de 200 trabajadores y trabajadoras que han tenido que irse a su casa porque no se han renovado sus contratos.

Esta reunión con mis compañeros me hace reafirmarme en la relevancia del funcionamiento pleno de los órganos sindicales. Soy de los que creo firmemente que la solución de la UCM, incluso del famoso agujero económico, se tendrá que hacer con el concurso de los sindicatos. Si no, no habrá acuerdo válido. No puedo comprender cómo de las reflexiones del candidato continuista y de su práctica de ignorar a los representantes de los trabajadores, se desprenda sutilmente que los sindicatos son parte del problema, cuando precisamente tienen que ser, y van a ser si yo obtengo el Rectorado, parte crucial de la solución.

Una última cosa: frente a la percepción fatalista del actual equipo rectoral y su continuista, que están destruyendo empleo, estoy profundamente convencido de que hay otras soluciones y que no es inevitable despedir a trabajadores y trabajadoras de la UCM. Me explayaré sobre esto en próximos posts.