Qué extraño que hoy a 8 de marzo todavía no tenga sede electoral, después de haberla pedido el día 16 de febrero el primero de los candidatos.

Qué extraño que quien tiene que adjudicar las sedes electorales sea el secretario general de la universidad que es compañero de equipo electoral de uno de los candidatos, Carlos Andradas.

Qué extraño que el secretario general de la Complutense esté pidiendo por correo electrónico la adhesión a la candidatura del vicerrector Andradas.

Qué extraño que a pesar de estas circunstancias el rector no haya aceptado la recusación del secretario general.

Qué extraño que después de ocho días no haya resuelto el recurso que presenté contra la decisión de la Junta Electoral de no darme la sede que solicitaba y de revocar la delegación de funciones que hizo a favor del secretario general.

Qué extraño que en la Junta Electoral, que tiene cinco miembros, dos sean de la facultad de Matemáticas, que es la facultad del profesor Andradas.

Sin duda, está claro que en este proceso electoral no se nos está tratando por igual a todos los candidatos. Pero esto me estimula aún más a promover mi alternativa a cambiar el estilo de hacer las cosas de quienes han gobernado la Universidad durante los últimos 8 años.

Mi aspiración es gobernar para todos, ser el rector de todos sin sectarismos ni amiguismos.