El pasado viernes 11, tuvimos una reunión en Rectorado los seis candidatos que concurrimos a las elecciones (algunos, por imposibilidad física, mandamos un representante). Nos convocaba el Secretario General con un orden del día llamativo: discutir la propuesta del candidato Andradas de celebrar un debate público entre los seis candidatos.

El comienzo de la reunión fue tenso, porque varios de los candidatos coincidíamos en que resultaba inaceptable que se presentase como propuesta de Andradas lo que varios habíamos propuesto varias semanas atrás en nuestra primera reunión sin que consiguiésemos que él se pronunciara. Como además esa petición se hizo pública a través de, por ejemplo, mi cuenta de twitter y la del profesor Iturmendi, resulta como mínimo jocoso que la candidatura de Andradas se quiera colgar ahora esa medalla.

Pero más llamativo fue aún el rechazo de la práctica totalidad de los candidatos a la presencia misma del Secretario General. Descubrí así que, además de mí, también el prof. Sánchez Lobato ha recusado al Secretario General como miembro de la Junta Electoral, y el prof. Iturmendi anunció también su decisión de hacerlo.

Total, que la reunión no se empezó hasta que Julio González y el otro representante de la Junta Electoral allí presente abandonaron la sala a instancias de los propios candidatos.

Debo decir que a partir de ese momento la reunión fue como la seda. Nos pusimos de acuerdo sobre todos los términos del debate (día, hora, lugar, número de preguntas, tiempos de respuesta, orden de intervención, posible moderador…) sin la más mínima dificultad. Reservad en vuestras agendas el 30 de marzo a las seis de la tarde, en la Facultad de Ciencias de la Información.

Al acabar la reunión, llamamos a la Oficial Mayor de la UCM para comunicarle el contenido de nuestro acuerdo y para pedir que se tomen las medidas necesarias para su ejecución.

Es decir, el Secretario General está ya recusado en la práctica: los candidatos no queremos que intervenga más en el proceso, en el que ha tomado decisiones partidistas y en el que ha terminado reconociendo ante la prensa que está públicamente posicionado a favor de Andradas, para quien ha hecho campaña a través del correo electrónico.

Por dignidad y ética personal creo que Julio González debería presentar su renuncia como Secretario de la Junta Electoral, y formalizar lo que los candidatos no continuistas con el actual Rectorado tomamos como asumido: que no debe participar más en la organización del proceso electoral. Nos basta con la Oficial Mayor para la interlocución con la Administración electoral.