Una de las cosas que más me alegra, y más me recuerda a las elecciones de hace cuatro años, es que los debates más importantes surgen en los comentarios que hacéis a estos posts. Y alguien ha tocado un tema importante, y delicado, como es el del voto útil.

Esa persona (no tengo delante el comentario) preguntaba por qué razón las huestes del profesor Andradas podían mostrar más animadversión contra este candidato que, en apariencia, contra otros. Y se respondía algo así como: ¿no será que tienen miedo porque eres el único candidato que podría ganarle una segunda vuelta al señor Andradas?

El voto útil es un mecanismo utilizado por muchos votantes. Ante varias opciones que les puedan parecer válidas, se decantan por la que tiene más posibilidades, aparcando en su caso su primera preferencia. Quien utiliza el voto útil no responde exactamente a la pregunta que le hacen las elecciones (“¿quién quieres que sea Rector?”), o lo hacen indirectamente respondiendo otras (“¿quién no quieres que sea Rector?” “¿quién tiene más posibilidades contra ese candidato?” “¿ese candidato me parece suficientemente bueno para darle mi apoyo?”).

No es despreciable el componente ideológico en el comportamiento electoral de parte de la comunidad universitaria. El puesto de Rector es un puesto político de primer nivel, administrar es tomar decisiones, y no todas pueden tomarse sólo desde una perspectiva técnica. Por eso el votante utiliza en buena medida sus convicciones ideológicas generales para elegir su candidato.

Pero también hay momentos especiales, y éste es uno de ellos. He expresado, y otros candidatos lo han hecho también, que este es un momento de enfrentamiento, más allá de lo ideológico. Se enfrentan dos concepciones: la continuidad contra el cambio. Somos varios los candidatos que ofrecemos cambio para la Universidad, pero el sistema electoral puede acabar favoreciendo la continuidad, actitud que, sinceramente, no creo que sea la de la mayoría de la comunidad universitaria.

Por eso, y no me alargaré más, sólo contesté al comentario de ese lector con una afirmación y una corta pregunta: “Estoy de acuerdo con tus reflexiones. ¿No serás sociólogo electoral?”