Por fin tuvo lugar el primer debate con los seis candidatos, esta tarde, en Ciencias de la Información. Con un auditorio lleno a reventar (lo que puede haber influido en alguno de los candidatos, en mi opinión) y, además y para mejor, retransmitido en directo desde la web de la UCM, como no podía ser menos. No puedo esconder mi satisfacción, en primer lugar, por su misma celebración: es hora de que nos hablemos y nos escuchemos todos, pues a todos corresponde buscar el mejor puerto para esta Universidad desnortada. Mi esperanza es que debates como éste animen al electorado, como hemos pedido varios de los candidatos, especialmente entre el colectivo estudiantil, para que se sienta partícipe del gobierno de su Universidad. Se impone un reconocimiento a la Facultad de Ciencias de la Información y al moderador, Antonio San José, por sus respectivas labores para que hay tenido lugar un debate como el de hoy, abierto, cordial y sincero.

En cuanto a mis impresiones personales, he de decir que también estoy muy satisfecho, y eso por varias razones. La primera, por haber podido comprobar que entre las diferentes candidaturas, y he creído ver también que entre el público, hay una clara reivindicación de cambio. Se ha asumido, al menos en lo esencial, el discurso que algunos llevamos haciendo estos cuatro años en los órganos de gobierno de la UCM: la situación económica es insostenible, hay que aunar esfuerzos hacia un mejor gobierno que ponga en el lugar central a los órganos colegiados (Claustro, Consejo de Gobierno, Juntas y Departamentos).

También he creído poder transmitir de lo que hablo cuando apelo a la transversalidad. He sido el único candidato que ha expresado su afiliación política: soy un hombre de izquierdas y no lo oculto. Pero eso, en un momento como éste, significa también tener el vigor suficiente para saber que para dar el cambio de timón que necesita esta universidad hace falta contar con todos, de izquierda, centro o derecha. Un gobierno de los mejores, de concentración y verdaderamente transversal, en el que pediré, si soy elegido Rector, al resto de candidatos que están por este golpe de timón, que se incorporen a nuestro equipo o nos señalen algunas de las personas que crean que son los óptimos para ayudar a dirigir esta Universidad. No he elegido las palabras al azar cuando decía que la UCM necesita un proceso constituyente que nos devuelva al lugar que merecemos.

También he podido hablar de lo que entiendo por una Universidad de Centros. Lo único que ha funcionado estos años, para sorpresa de algunos, han sido los Centros, que con los poquísimos recursos que han tenido (un “coste menos 0″, decía algún otro candidato), han salvado la cara de nuestra Universidad en uno de los períodos más duros que se recuerdan, en gran parte por la mala gestión del equipo rectoral saliente. Mi experiencia como Decano en gran parte de este período me lo ha demostrado, y me reafirma en la necesidad de respetar la diversidad y la pluralidad política de nuestra Universidad. La verdadera descentralización debe empezar por ahí.

Mi primera preocupación, lo he dejado escrito ya aquí, es el empleo de nuestros profesionales. Hay que revertir con urgencia la situación que ha llevado ya al despido a más de 250 personas. Necesitamos un fuerte acuerdo sindical que nos dé estabilidad, un compromiso de todos y con todos, para superar el problema de la deuda que nos acucia. Es necesario un plan de austeridad serio, sí, pero no a cualquier precio y sobre todo no al precio del despido de nuestros profesionales. En este sentido además he querido hacer una referencia específica a nuestros interinos (tanto de PDI como de PAS) y al personal investigador en formación.

Un inciso sobre el tema de la deuda. No he podido aceptar, y así lo he dicho en el debate, las palabras del candidato Andradas, que sostenía poco menos que nuestra situación financiera es mejor que la que recibieron hace ocho años. Salta a la vista al que haya pasado más de diez minutos en cualquier Centro que esto no es así, y duele comprobar que se intenta ocultar la realidad de ese modo. ACTUALIZACIÓN: A renglón seguido, su última pregunta retórica (alguien la ha calificado de “boutade” en los comentarios de este propio post) cuando yo ya no podía contestar, me inyecta optimismo: parece que el candidato continuista me reconoce como contrincante: si la única “patada” que da es a mí, sin argumento alguno además, es porque ve que soy el único que tiene posibilidades de ganarle una segunda vuelta. La subida de tono de los ataques, cada vez más directos, que sufrimos en este blog, responde también a mi parecer a ese tic.

Poco más. Contestaré gustoso como siempre, si tienen alguna pregunta por no haber podido ver el debate, o cualquier duda que les haya surgido. Terminaré diciendo lo mismo con lo que he finalizado mi intervención en Ciencias de la Información hoy: voten. Nos va la Universidad en ello.